CENTRO DE MEDELLÍN un mapa para perderse

Antigua Plaza de mercado

Ese “como limbo de la monotonía” que describió Carrasquilla para referirse a la Villa de La Candelaria de buena parte del siglo XIX, un mercado al aire libre en la plaza mayor, camanduleros y gentes que se acostaban con las gallinas, callejuelas que olían a orines y a mierda, porque no había letrinas, despertó de su sueño tranquilo para convertirse en una activa aldea con aspiraciones de ciudad.

Viendo la oportunidad de valorizar sus tierras aledañas, el millonario Carlos Coriolano Amador contrató al arquitecto francés Charles Carré para que construyera un palacete y un mercado cubierto que remplazara el terreno nauseabundo. La revolución arquitectónica estuvo lista en 1894, y atrajo comerciantes, empresarios y curiosos de todas partes: ricos propietarios construyeron casonas a su alrededor y los pobres construyendo casas de bareque y paja. Tambié arribaron peregrinos e inmigrantes de toda condición social convirtiendo la plaza en un puerto seco y en una sede de todos los oficios, incluidos los nada santos.

La plaza Guayaquil gozó de simpatías y rechazos, fue la mezcla milagrosa de sabiondos, pícaros, rateros, compradores cándidos y vendedores capaces de hacer pasar una yuca vieja por recién desenterrada y de ofrecer para la venta un pedacito de cielo. Décadas después, la muerte de la histórica de la plaza se llevó otras construcciones del sector. Y tal vez por esos contornos el mundo fue de nuevo un melancólico limbo de la monotonía.

Antigua Plaza de Mercado
Antigua Plaza de Mercado, Cisneros
 
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