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Arquitectura y contexto urbano de la casa de Pastor Restrepo Maya

Una casa en la esquina de la plaza Villanueva

Cuando se construyó la vivienda familiar de Pastor Restrepo Maya en Medellín a principios de la década de 1870, en la esquina suroccidental de la plaza de Villanueva, esta era una zona residencial que apenas estaba en desarrollo, a pesar de que mucho antes se había tenido la intención de convertirla en un barrio elegante de la ciudad. Francisco de Paula Muñoz en su Descripción de Medellín, escrita precisamente en 1870, anotó que Villanueva era "[...] el nombre dado á la parte habitada en la parte setentrional (sic) de la quebrada [Santa Elena]", la cual estaba formada por "[...] tres calles longitudinales anónimas y la de Barbacoas que es el límite de la ciudad por ese lado".

Fotografía Archivo histórico BPP

La parte urbana oficial y delimitada de la villa de Medellín a principios del siglo XIX llegaba hasta la quebrada Santa Elena. De la Plaza Mayor hacia el norte, pasando el puente construido sobre la quebrada, salía la denominada Calle para el Llano -hoy calle Bolívar- que, luego de pasar el puente sobre la Santa Elena, se llamaba Camino del Monte. Por esta vía, en el costado occidental, entre las quebradas Santa Elena y La Loca quedaban el cementerio y el cuartel. A la altura del cuartel partía hacia el oriente la calle Barbacoas, por el costado norte de la quebrada La Loca; se trataba de una vía que se conectaba con el camino de Guarne, que atrás se cruzaba con una calle denominada del Chumbimbo. Toda esta área fue la que se planteó urbanizar a partir de 1837, primero como un barrio de artesanos, y luego como un barrio burgués.

Sobre ese sector, aprovechando el Camino del Monte y las calles de Barbacoas y El Chumbimbo, había un poblamiento espontáneo de sectores populares que se extendía hasta el Llano o Llano de los Muñoz ­donde hoy se ubica el hospital San Vicente de Paúl­, el cual desconocen o no consignan quienes levantaron los planos oficiales conocidos. Parte de este poblamiento fue el que se quiso estructurar de mejor manera con el proyecto presentado al Cabildo de la villa en 1837.

Estos eran años cuando los artesanos comenzaron a tener gran importancia en la vida política nacional y local, con una participación activa y un proceso organizativo que condujo a la formación de las sociedades artesanales. Si bien en enero de 1840 el señor Juan J. Mora Berrío comenzó a construir un puente para conectar de mejor manera aquellos terrenos donde se haría el barrio de artesanos, con la parte antigua y consolidada de la villa, el proyecto no continuó muy seguramente por las circunstancias políticas locales y nacionales de aquellos años.

Durante la denominada Guerra de los Supremos o Guerra de los Conventos (1839 - ­1842), ocurrió el alzamiento en armas de Salvador Córdova en la población de Medellín, en octubre de 1840, precisamente con el apoyo de los sectores artesanales. La derrota de Córdova en la batalla de Salamina, el 5 de mayo de 1845, y la retoma del poder por el sector de los denominados "ministeriales", implicó un control social y político ­en connivencia con la iglesia católica­ que afectó a los sectores artesanales y populares de la villa asentados en los sitios de Guanteros, El Llano y aquella parte del Chumbimbo, con lo que, muy seguramente, se afectó el desarrollo urbano propuesto.

Fotografía Archivo histórico BPP

Miembros de la elite local, como Gabriel Echeverri que fue opositor al alzamiento "ministerial", propusieron un nuevo proyecto en estos terrenos. Echeverri, junto a Evaristo Zea, Marcelino Restrepo y el inglés Tyrrel Moore, emprendieron el trazado y construcción en 1844 del que denominaron barrio Nuevo Londres. Una empresa que, como lo dijo Teodomiro Llano, pretendía "[...] transformar el campo yermo y solitario del norte de la ciudad en un barrio hermoso y elegante". El trazado del nuevo barrio lo hizo el propio Moore, teniendo como punto focal una plaza que se llamó de Villanueva, pero su "[...] desarrollo fue lento, al punto que para 1869 aparte de la casa del propio Moore, apenas existían cuatro casas más, ubicadas en la manzana oriental de la plaza".

La descripción de Villanueva por parte del abogado y cronista Francisco de Paula Muñoz en 1870 evidenciaba el poco adelanto material general. El sector aún no estaba consolidado, pese a las pretensiones iniciales de sus promotores. De hecho más de la mitad del terreno estaba deshabitado y una gran parte de lo habitado lo era con viviendas para artesanos. Un proyecto de la municipalidad había permitido construir en la parte oriental una serie de viviendas modestas, de una sola puerta de acceso y ventanas verticales a ambos lados, muros de tapia encalados a una misma altura, y cubierta continua en teja española de barro. Modestia y austeridad era la característica de estas fachadas. No había las grandes mansiones imaginadas y una buena parte de las áreas aledañas eran lotes de propiedad del mismo Moore, que todavía negociaba con lotes aledaños a la plaza por intermedio de su apoderado local Marcelino Restrepo.

Pero 1870 parece ser el momento del inicio del cambio y consolidación de esta parte de la ciudad, ya que en este año se le puso el nombre oficial de Bolívar, se aprobó construir allí la nueva catedral y se mejoraron las condiciones materiales de la plaza, como bien lo describe el mismo Francisco de Paula Muñoz: "Esta plaza, la más espaciosa, regular y reciente, es un cuadrado de 150 metros de lado, excluyendo el espacio que ocupará la iglesia que se pretende construir; el piso ha sido esmeradamente nivelado y encascajado; y está rodeada de árboles recientemente sembrados". Una decisión de mejoramiento que estaba en relación directa con la elección del sitio para ubicar la catedral.

Si bien Moore había hecho donación de un lote desde mayo de 1857 para la construcción de la nueva catedral, la Junta Suprema designada para ese fin, en 1870, solo tomó una decisión definitiva en mayo de este último año, aceptando aquella oferta y sumando otro lote comprado al mismo Moore y otros 18 aledaños adquiridos entre 1870 y 1871. Se pretendía así una obra de la nueva catedral magnífica, "[...] que sea más cómoda y capaz que el que actualmente poseemos, más digno de las riquezas, ilustración y progreso de ésta ciudad y más propio para la más cumplida satisfacción de las necesidades espirituales"; además, complementada con la construcción de un Seminario y un Palacio Episcopal.

Fotografía Archivo histórico BPP

A la creación de la Junta encargada de la construcción de la catedral y la actividad desplegada por la misma, en cuanto a la compra de los lotes y las decisiones sobre el sitio específico de la ubicación, más la determinación de la administración municipal para mejorar las condiciones de la plaza, se sumó la construcción de la casa de Pastor Restrepo Maya, en una de las esquinas de la misma. Esta casa sería el primer referente arquitectónico significativo de la plaza por mucho tiempo, en tanto las obras de la Catedral sólo se iniciarían en mayo de 1875. Ese primer intento de construcción de la catedral, con planos del italiano Felipe Crosti, terminó en fracaso y no pasó de los cimientos.

En la urna que se preparó y cerró durante la celebración del Segundo Centenario de la Villa de Medellín, en 1875, entre la diversidad de objetos se incluyeron unas fotografías tomadas por Pastor Restrepo y con el sello del Establecimiento Químico­fotográfico de V.I P. Restrepo. Medellín: "Vista de la Villa de Medellín", "Parte de la Plaza de Bolívar por la parte de Oriente", "Parte Noroeste de la ciudad, o lugar donde se piensa construir la nueva Catedral. Barrio de Bolívar antiguamente de Villanueva", "Plaza de 'Bolívar', por la parte sur" y la "Casa de habitación de Pastor Restrepo". Estas cinco fotografías son un testimonio y una radiografía evidente del estado del barrio, la plaza y de las características arquitectónicas de todo el entorno.

La plaza de tierra y yerba solo tenía el perímetro de árboles sembrados en 1870 cuyo crecimiento ya era destacado, especialmente en la parte sur. El marco de la plaza estaba definido por las casas de un piso en la parte sur y la oriental; al norte, se extendía hasta la quebrada La Loca, donde se ubicaban varias casas, también de tapia y bahareque cubiertas con tejas de barro. El resto del marco de la plaza lo complementaban los muros de cerramiento de los lotes, en tapia y con bardas de teja de barro. Lo destacable de todo el conjunto del perfil urbano, especialmente cuando se fotografió de norte a sur, es la iglesia de La Candelaria, con su cúpula y las torres apenas iniciadas, a la que a duras penas le compite la propia casa del fotógrafo en el barrio de Bolívar, con sus dos pisos, más la mansarda y el remate singular de la cubierta sobre ésta que, pese a ser también de teja de barro, tiene forma y características diferentes a las tradicionales del conjunto urbano.

La arquitectura de la casa de Pastor Restrepo

Fotografía Archivo histórico BPPEn abril de 1890 en la revista bogotana Colombia Ilustrada, fue publicado un grabado de una "Casa en la Plaza de Bolívar" en la ciudad de Medellín:

Páginas más adelante, al hacer referencia a los grabados que aparecían en ese número de la revista se anotaba: "Casa de Medellín (plaza de Bolívar). Como una bella muestra de los adelantos materiales alcanzados por la simpática capital del Departamento de Antioquia, que es una de las más hermosas entre las ciudades colombianas, presentamos a nuestros lectores el grabado debido al hábil artista señor Manuel Archila". Las palabras floridas, a la usanza de la escritura de finales del siglo XIX, remarcaban el valor simbólico de la casa, en cuanto representaba los "adelantos materiales" logrados por la que ya se había convertido en la segunda ciudad de Colombia. La casa de Pastor Restrepo era la demostración evidente de lo logrado desde la década de 1870, al punto de tener en ese entonces casi veinte años de construida. No había sido superada en magnificencia y en bondades arquitectónicas, como para ser desplazada por otro ejemplo representativo que mereciera ser incluido en las páginas de aquella importante revista capitalina, donde también se publicaron grabados de otros destacados ejemplos arquitectónicos bogotanos. Tal vez la única que podía competir en esos momentos era la casa de Manuel Uribe Ángel con sus tres pisos y su mansarda, construida casi al mismo tiempo. Aún así era una casa que no destacaba como aquella por su localización. De Medellin, además de la casa de Pastor Restrepo, solo se publicó en ese número la fachada de la Universidad de Antioquia. Archila elaboró el grabado basado en la fotografía que había tomado Pastor Restrepo, la que fuera incluida en la Urna Bicentenaria de 1875.

Aquella era una fotografía en la que se querían destacar las características, bondades y condiciones estéticas que singularizaban su arquitectura. Es evidente la manera de enfatizar el volumen, de aumentar su magnificencia con un escorzo de abajo hacia arriba, destacando la fachada frontal y la lateral norte. La fachada frontal, sobre el naciente, era la fachada principal que daba sobre la plaza, de ahí la forma compuesta a partir de un eje, con la portada de acceso con dos escalinatas, enmarcada por columnas inscritas y dos pequeñas ventanas a ambos lados; la puerta­ventana del segundo piso, con salida hacia un balcón más largo que los dos laterales y el remate del eje en una lucarna o tragaluz que sobresale en tamaño sobre las dos laterales. La composición de la fachada es idéntica a partir del eje: mientras en el primer piso están las dos ventanas con alféizar a ambos lados, en el segundo piso hay dos puerta­ventanas, cada una con salida al balcón, y el remate en la cubierta con una lucarna a cada lado del eje.

Los elementos decorativos de la casa dan cuenta de los nuevos repertorios estéticos que renovaban la arquitectura urbana. La cubierta es la tradicional en teja de barro, pero más pendiente para formar una mansarda que se iluminaba por el juego de lucarnas dispuestas, tanto en sentido oriente­occidente como norte­sur, lo que era toda una novedad en el momento; luego será de uso muy común en la arquitectura residencial y comercial del último cuarto del siglo XIX. La cubierta remata en aleros con pie de amigos o tornapuntas de madera, los que cumplían una labor estructural pero también decorativa, de ahí su elaborado trabajo.

Fotografía Archivo histórico BPP

Se destaca también la forma de disponer, configurar y enmarcar los vanos. Hay un ritmo de vanos de acentuado compás vertical que rompe la horizontalidad del volumen. La forma es poco usual, pues normalmente se construían ortogonales por imposición de las limitaciones constructivas. En el caso de la fachada frontal los vanos se elaboraron en forma de escarzano, enmarcados por un elaborado trabajo de carpintería que incluye un remate del arco con clave, cornisa curvilínea y detalles decorativos laterales en volutas. En cambio los vanos de las fachadas laterales son ortogonales, pero la decoración que los enmarca juega con una forma de mitra o mitral en la parte exterior y lobulada en el interior, aunque mantienen el mismo ritmo vertical.

Otros elementos decorativos son destacables, como que un friso denticulado haga la separación entre el primer y el segundo piso, sumado esto a que el primer piso está enmarcado por una decoración en forma de sillares esquineros salientes, que luego continúa en el sentido horizontal, para formar una decoración denticulada debajo del friso. Los balcones originales tenían una decoración geométrica, pero luego fueron cambiados por unas rejas metálicas forjadas.

La casa era un volumen de dos pisos, de planta cuadrada, cuyo primer piso estaba destinado a las áreas sociales ­salones, biblioteca, sala y comedor­ más las habitaciones de la servidumbre; el segundo piso, era para los espacios privados de las habitaciones; y, el tercer piso era el desván. Fuera del volumen estaba el patio con el baño de inmersión. Pero esta disposición fue variando con el tiempo, cuando se le adosaron nuevos espacios; por ejemplo:

[...]entre 1905 y 1909 se le agregó por sus dueños Pedro Vásquez y Clara Restrepo una terraza sobre el jardín que da al parque de Bolívar, con piso de ladrillos y sostenida por seis columnas de madera de orden jónico, que aún se conservan; dicha terraza sirvió como cobertura de un corredor en piso de madera del primer piso. Creemos que después de 1919 o 1922, sus dueños Enrique Echavarría o Ricardo Restrepo, le agregaron más cuartos al segundo piso, aprovechando la terraza. En sus bajos funcionaron la cocina y los cuartos de los sirvientes.

Fotografía Archivo histórico BPP

Desde entonces se inició la deformación y mutilación de la casa que, de residencial pasó a ser adaptada para múltiples usos, desde institucionales hasta comerciales, como ocurre en la actualidad. Pese a los drásticos cambios introducidos, especialmente en el primer piso, donde los vanos de las ventanas, con su ritmo preciso, fueron ampliados para procurar puertas a los locales comerciales, el resto del volumen aún deja percibir ese enorme valor estético, formal y material que le imprimió Juan Lalinde Lema al momento de construirla.

Una edificación que combinó tapia, teja de barro y ladrillo, pero que a las formas tradicionales de construir le agregó una nueva impronta decorativa, unas formas historicistas, con las cuales Lalinde anticipó buena parte del lenguaje que luego sería introducido por él mismo o por el francés Eugenio Lutz en la Escuela de Artes y Oficios; o, el que también traería y aplicaría el italiano Felipe Crosti en la arquitectura doméstica a partir de su llegada en 1874, pese al fracaso de su proyecto para la primera catedral. Los artesanos egresados de la Escuela lo replicarían y enriquecerían en otras obras en la misma ciudad de Medellín o en los municipios de Antioquia.

Es pues la casa de Pastor Restrepo uno de los primeros mojones de un lenguaje arquitectónico que algunos llamaron "arquitectura en inglés", el que predominaría en el último cuarto del siglo XIX. El mismo que Lalinde desarrollaría en otros proyectos como la casa de Manuel Uribe Ángel en la calle Palacé ­construida casi al mismo tiempo­, en otra casa para Pastor Restrepo en la calle Boyacá, la que luego sería un hotel que desapareció en el incendio de mayo de 1922 y en una residencia familiar ubicada en la carrera Bolívar derribada en la década de 1960, entre otras más.

Fragmento tomado del libro ¡Hágase la luz! Pastor Restrepo Maya Fotógrafo (1839-1921), publicado por la Universidad EAFIT.
Ver libro en el Fondo Editorial EAFIT

Universidad Eafit

 
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